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El cacao y el café en la salud

Por Martha Palma

El cacao

Cuenta una leyenda azteca que el dios Quetzalcóatl (Serpiente Emplumada) bajó de los cielos a la tierra para transmitir sabiduría a los hombres y les llevó el árbol del cacao para que disfrutaran de una bebida que solo los dioses podían tomar. Les enseñó cómo tostar las semillas, cómo molerlas y cómo batir el polvo obtenido con agua. A los hombres les encantó el chocolate. Los otros dioses sintieron envidia y lo emborracharon. Al despertar, se sintió tan indigno que decidió volver a su casa.
Por el camino, se dio cuenta de que el árbol que le había regalado a los aztecas casi se había secado, tomó algunas semillas y las fue arrojando a su paso. Allí donde la semilla caía, crecía un nuevo cacaotero. Quetzalcóatl desapareció por el mar, pero antes de irse prometió a los hombres que volvería. Cuando Hernán Cortés llegó a México, Moctezuma, emperador azteca, creyó que el conquistador era Quetzalcóatl y cuando entró a Tenochtitlan le ofreció una copa de oro con la bebida de los dioses, el cacao.
El cacao fruta de origen tropical, hoy día se considera un superalimento por todos los beneficios que aporta
a la salud; sobre todo, si se consume crudo porque así concentra una mayor cantidad de antioxidantes, se dice que eso es 14 veces mejor que el vino tinto y 21 más que el té verde. Además, es rico en magnesio, y una pequeña ración de 30 g cubre con creces el hierro recomendado al día. También están presentes otros minerales, como calcio, fósforo, cobre, manganeso y, en menor medida, selenio, potasio y zinc.
El cacao levanta el ánimo porque sus f lavonoides mejoran el humor, combaten la depresión y protegen la actividad cognitiva. La feniletilamina contenida en el cacao le otorga un efecto afrodisiaco y es responsable también del “momento felicidad” que se tiene tras comer chocolate, del que es su componente básico.
Aunque el chocolate es el producto más conocido hecho con cacao, consumirlo en otras de sus formas resulta benéfico para la salud y la belleza, no por nada se le conoce como el alimento de los dioses, por sus grandes propiedades nutricionales y, por supuesto, su sabor.
De la semilla del cacao se extraen tres sustancias: licor de cacao, manteca de cacao y cocoa en polvo. Todos ellos se utilizan para hacer diferentes productos tanto comestibles como de belleza; cobertura de chocolate, postres de chocolate, pan, mole, jabones, cremas, shampoo, entre otros.

El café

¿Mal día?: café. Buen día: café. Mucho trabajo: café. Una cita: café. Nadie te quiere: café. Emocionado: café. Triste: café. En México, ocho de cada 10 personas tomamos café
Por la mañana, tarde o la noche, en las casas de los pueblos, indígenas o rurales, de las ciudades del país
y del mundo, el café entrecruza destinos, trabajos y actitudes. Bebida de las etnias o razas que existen en el mundo, todos tomadores de café. Los poetas lo han llamado “el néctar negro de los sueños blancos”. Si al café no le tocó ser el “néctar de los dioses”, es sin duda, “el elíxir de todos los hombres” y como bebida o como grano, el café siempre ha estado presente en los acontecimientos de nuestra historia.
Pocas personas pueden resistirse al encanto y al aroma de una buena taza de café, uno de los grandes placeres que la agricultura ofrece al mundo. Se llama café o cafeto a un género de árboles de la familia de las rubiáceas, así como a sus semillas y a la bebida que se prepara con ellas. Hay más de treinta especies, pero destacan tres: la arábiga, la canephora y la libérica. Al fruto se le dice cereza, uva o capulín y está recubierto por una cascarilla muy delgada que se llama pergamino.
México produce café de excelente calidad, ya que su topografía, altura, climas y suelos le permiten cultivar y producir variedades clasificadas dentro de las mejores del mundo.
Beber café disminuye el riesgo de ataques al corazón, protege contra la demencia, la diabetes tipo 2 e incluso el cáncer de piel. Por lo contrario, aumenta la ansiedad, ardor de estómago y empeora los sofocos menopáusicos. Todos estos efectos, buenos y malos, se deben en gran parte a la cafeína. La cafeína es el componente más importante del café y también el psicoactivo más consumido del mundo. El café, también contiene antioxidantes y químicos de las plantas que le dan su característico amargor y olor, así como propiedades saludables.
Diversos estudios han confirmado que el café mejora el ánimo, los niveles de energía, la memoria o nuestros tiempos de reacción.

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